El cuento de la quesera

La primera fuiste
te odiara pedirme.

Rechazo obvio,
lo eras todo,
¿Cómo no amarte?

En contadas ocasiones,
hacía ti proyecto,
el enfado infantil,
pues todo lo tenía,
mas pobre de mi,
después desvanecía.

Mas sé que yerro,
puesto tu cuento,
el de la quesera,
lo di por sentado.

Frecuencia asegurada,
terna condicionada,
apetito desbocado,
todo era tan alocado.

Dos décadas pasando,
viviendo en lo virtual,
estando pero no siendo,
tenía que ser ese final.

No lo necesitaba.

En verdad siento,
mas si mi retiro,
tan, oh, literal,
no hubiese sido,
de los dos pares,
miel degustare.

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